Nunca es demasiado tarde si te importa de verdad.
Y cada roce de tu lengua con mis labios sabe a despedida. Y cada vez que nuestras manos se buscan sólo para encontrarse un segundo después, puedo sentir cómo el corazón cose a mi piel todos y cada uno de los recuerdos que nos unen. Intentando demostrarnos que aún puede ser. Que nos habemos querido demasiado intenso, demasiado bonito como para dejarlo escapar.
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